Una de las preguntas que más nos hacen las comunidades de propietarios es cuánto cuesta contratar una empresa de gestión de fincas. Es una duda totalmente lógica, porque se trata de un gasto que asume la comunidad y que conviene entender bien antes de decidir. En esta publicación queremos explicar de qué depende el precio y cómo se suele estructurar el servicio.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no existe un precio único, porque tampoco existe un servicio único. El coste puede variar bastante en función del tamaño de la comunidad, del número de propietarios, de los servicios e instalaciones que tenga la finca (ascensor, piscina, zonas comunes, aparcamiento) y del volumen de trabajo que la comunidad necesite. Dos edificios vecinos pueden tener tarifas distintas simplemente porque sus necesidades son distintas.

Aun así, los honorarios de un administrador de fincas suelen calcularse siguiendo alguno de estos modelos:

  1. Tarifa por porcentaje. Los honorarios pueden fijarse como un porcentaje del presupuesto anual de la comunidad. Es un modelo tradicional, aunque tiene el inconveniente de que el coste puede variar de un año a otro.

  2. Tarifa fija. Puede acordarse un importe fijo, normalmente en función del número de viviendas o de propietarios. Suele ser la opción más transparente y previsible, porque la comunidad sabe desde el principio cuánto va a pagar.

  3. Tarifa mixta. Combina una cuota fija con importes adicionales por determinados servicios o gestiones puntuales, según lo que cada comunidad requiera.

Sea cual sea el modelo, conviene saber qué podría incluir la tarifa básica. En la mayoría de casos, el servicio habitual suele comprender la gestión administrativa, económica y contable de la comunidad, la convocatoria y asistencia a la junta ordinaria anual, la atención a propietarios y presidente, y la coordinación del mantenimiento y de las incidencias habituales. Ahora bien, el detalle concreto siempre dependerá de lo que se acuerde con cada comunidad.

Es igual de importante conocer qué podría considerarse un extra, para evitar sorpresas. Dependiendo del acuerdo, pueden facturarse aparte las juntas extraordinarias, la gestión de obras importantes, las reclamaciones judiciales de morosidad o determinados trámites especiales. Que existan estos extras no es negativo: lo importante es que estén detallados y explicados desde el principio.

Nuestro consejo es que, a la hora de comparar presupuestos, no os fijéis únicamente en el precio final. Una tarifa muy baja a veces esconde servicios que después se cobran aparte, o una atención poco cercana. Es preferible pedir varios presupuestos, comparar con calma qué incluye cada uno y valorar también la experiencia, la transparencia y la disponibilidad de la empresa.

En Administración de Finques Mozart preferimos partir de las necesidades reales de cada comunidad de Sabadell y el Vallès Occidental para proponer una tarifa clara y adaptada, explicando desde el primer momento qué incluye el servicio y qué no. Creemos que la transparencia en los honorarios es el primer paso para una relación de confianza y para que propietarios y vecinos tengan la tranquilidad de saber exactamente qué están pagando.